Muy Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús Orando en el Huerto, Jesús Preso, y María Stma. del Amparo Cofradía de la Semana Santa de la localidad malagueña de Archidona, con más de 500 años de historia y declarada interés turístico nacional. Calle Santo Domingo num. 6 29300 Archidona Málaga cofradia(at)huertoarchidona.com
Siglo XX

Muy Antigua y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús Orando en el Huerto, Jesús Preso y María Stma. del Amparo Archidona - Málaga

Preso principios de siglo XX

Jesús Preso principios del s.XX

Huerto años 30 del siglo XX

Trono del Huerto. Años 20.

Escuadra de romanos. Años 30.

Angelito en las Escuelas Pías

Comienza el siglo la hermandad con una nómina de 162 miembros. La cofradía, al igual que las demás, vive en las décadas iniciales del siglo una etapa de transición, caracterizada por la lánguida recuperación con que se había cerrado el anterior. Y así hasta llegar a la década de los años veinte en que se produce un verdadero impulso revitalizador del fenómeno cofradiero en la ciudad.

Se adquieren nuevos tronos y enseres, algunos tan celebrados como la túnica que se borda a Jesús Preso en 1915 o la corona de plata de la Virgen en 1919. En 1928 se estrenan nuevos tronos para las imágenes de Jesús orando en el Huerto y Jesús Preso.

Hacia 1930 y a instancias de la recién fundada Agrupación de Cofradías, se adjudican los colores actuales para diferenciar a unas cofradías de otras, pues hasta entonces todas vestían de morado o negro.

A la Cofradía del Huerto le corresponden el celeste y el blanco, tonos que lució por primera vez en los nuevos equipos que se estrenaron en la Semana Santa de ese año.

Otras importantes novedades se introducen al año siguiente, como son la recuperación de las diademas y los evangelistas, en la sección que precedía al paso de San Juan, o el estreno de nueva túnica en brocatel morado guarnecida con puntilla de oro, para Jesús del Huerto. Los tronos lucieron ese año de 1931 una artística iluminación eléctrica, invención ésta que por primera vez se iba a ver en la Semana Santa local. El clima de incertidumbre reinante durante la República aconsejaba actuar con prudencia y dejar las imágenes recluidas en sus templos, expuestas en sus tronos procesionales y custodiados por sus fieles devotos.

Con la llegada de las derechas al poder, se inaugura el llamado “Bienio Conservador” y las cofradías vuelven a salir a la calle. En 1934 lo hacen de manera extraordinaria, con una magna procesión en la que incluía dos pasos de la cofradía, Jesús Preso y la Virgen del Amparo bajo palio, la representación de la hermandad en la procesión extraordinaria se completaba con la presencia del mayordomo acompañado del guión, bastoneros, campanilleros y 50 nazarenos de cirio.

Al año siguiente, más normalizada la situación, volvieron a salir las cofradías, pero ya cada una en su día habitual. La novedad que presentó la cofradía del Huerto este año es la reaparición del Apostolado junto a un piquete de soldados romanos “lujosamente vestidos”. En el 36 se enclaustró nuevamente a las cofradías en sus iglesias, la guerra civil interrumpió nuevamente las salidas procesionales de las cofradías. En 1937, sólo salió el Santo Entierro, con representación de las demás. En el 1939 vuelve a salir a la calle la cofradía del Huerto, gracias al esfuerzo de un cofrade muy activo, la penuria económica que trajo aparejada la autarquía franquista, trajo consigo que muchos cofrades provenientes de clases más humildes se acostumbraron a cobrar por salir en la procesión.

Las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta fueron especialmente delicadas para la hermandad, durante estos años desaparecen secciones tan características como habían sido los romanos, el apostolado de cruces y el de diademas, los evangelistas, los faroles, el paso de San Juan, la Embajá del Ángel deja de cantarse, se pierden tradiciones como la liberación de un recluso o la bendición que echaba la imagen de Jesús Preso…

En cuanto al Sermón y Embajá del Ángel, estuvo a punto de perderse en la década de los setenta en que había dejado de cantarse. Sólo gracias al empeño de un antiguo angelito, Eduardo Poyato, se pudo rescatar del olvido la letra y partitura, recuperándose para el patrimonio musical de la cofradía esta singular pieza cantada. Algo parecido ocurrió con el oficio de campanilleros que había caído en situación de decadencia y sólo gracias a la labor de un cofrade, Rafael Bautista, pudo ser dignificado a principios de los ochenta.

Se produce así uno de los hechos claves no sólo para la historia de la cofradía, sino en general para la Semana Santa archidonesa, como fue la vinculación de la juventud con una cofradía que, cuando la lacra de la emigración dejó sin horquilleros a los tronos, supo arrimar el hombro y evitó la extinción a que se veía abocada.

El resurgimiento vino en la década de los ochenta. Trascendental es la construcción de la Casa-hermandad que, a partir de su inauguración en marzo de 1988, ha llegado a convertirse en lugar de encuentro y confraternización para los hermanos.

Muy preocupada por la conservación y engrandecimiento del patrimonio histórico-artístico y devocional, el gran proyecto que actualmente ocupa a la hermandad es la renovación de enseres, dado el deterioro y las carencias materiales que históricamente han caracterizado a la hermandad. Lejos queda ya en el tiempo aquella cofradía concebida originariamente como mutualidad de entierros cuya principal razón de ser era prestar una labor asistencial a sus “asociados”, obsesionados por la idea del tránsito al más allá. 

Fuente: Textos elaborados a partir de los datos de Jacinto Muñoz Nuevo recogidos en el libro "Semana Santa de Archidona. Historia. Arte. Tradiciones" editado en el año 2004 y con ISBN 84-9700-158-3